Es penoso y triste leer noticias como: "Seis victorias a repartir entre quince veleros bautizados con adjetivo calificativo de "Bribón" en treinta ediciones de vela". E incluso, ¡y tócate el carallo! como se dice en Galicia, existe un pequeño "Bribón-Movistar" para conservar la tradición, es decir lo opuesto a lo libertino, que es mantener esa inducción desde la infancia, oposición a la de libertad de escoger por el joven, sabiendo, que todos somos iguales ante la fuerza creadora del Espíritu; y que Rousseau descubrió después de 2100 años de ese pensamiento mantenido en los presocráticos, nos lo importaron como conocimiento francés; ¡es, de ignorantes! ¡Es burla a un pueblo, al igual como lo son los poderes teocráticos! Ante el que el rey, súbdito, súbdito por besar la mano del jefe de esa facción de sectarios, el papa, el que profesa la fe del engaño para no perder el favor de la idea en la elocuencia con que nos deleitan ..., que con el transcurrir de generaciones, se van ausentando de las misas, ausentando de la ignominia.

El hambre, y ese discernir de Rousseau que se propagó como el fuego en la mecha, causaron la guerra de la Revolución Francesa, oposición al dogma aristocrático de aquel despótico tirano de la casa de los borbones, que en algunos, por no afirmar que casi media población existente, se aferran al afrancesamiento, después de: la derrota de Trafalgar, la invasión francesa, la destrucción de productos agrícolas en los Pirineos por rivalidad de mercado, ¡y eso que aseguran que la rivalidad estimula la mejora!.

¡Bueno!. Sin ofender yo a ese señor, que me engañó con quince barcos haciéndolo pasar por uno, y por dogma liberal ¡aire, es decir, sin faltar a la condición humana, sin descalificación por insulto! - ¡Hola Juan Carlos I! ¿Qué tal le va? ¿Va bien?. Espero que Dios le guarde por muchos años. - Sepa, que por igualdad de condición humana, ¡y eso que lo defendí de mis contemporáneos advirtiéndoles de que ser rey actualmente en España, es ser el jefe de Estado, el jefe de las Fuerzas Armadas, el que podía llamar a orden a esos “insoportables” ministros y ministras en el parlamento de las Cortes, en el Senado, ¡y nada! Todo lo contrario, despilfarro, usurpación de autonomías, usurpación sindical, usurpación de colegios profesionales, usurpación del poder legislativo y judicial, corrupción desde la época felipista, irrresponsabilidades en la época de Aznar, descalificaciones en público; los militares más brutos y afeminados que jamás existió en suelo de la Península Ibérica. En suma, acto contrario al dogma de 1983 tan bravos y llenos de justicia, porque la moda de hoy, obliga a que camines con ropa deteriorada y con pantalones bajados para que admires canzoncillos en la calle, ¡y en administraciones públicas!, como en algunos juzgados, veas coletas en jueces, y las bragas que no soportan las nalgas en algunas empleadas administrativas, y todo ello, por modernismo la imitación de indígenas ... ¡Siendo así! ¿Por qué no visten por moda los ministros de trajes y corbata, y las ministras por igual, por motivo de igualdad, como en el ejército, en conventos, en abadías, en hospitales, en los tribunales de justicia con esas togas de color negras?. Sencillamente, porque carecen de respeto a la idiosincrasia española, valorando el afrancesamiento, en detrimento del anglosajonamiento, y en peor medida, el italianismo. ¿Entonces eso de la libertad no es tan verdad? ¡No si!. Más bien, un maquillaje de formas, apariencia, deslumbre en el grupo en la ciudad, con personas enfadadas de la deshumanización con su gracia y agudeza. Por la proliferación de leyes (en contradicción ejemplo de ello, que se apruebe lo que se desaprobó en antaño, la exigencia en los Institutos de Formación Profesional la dispensa del título ESO antiguo título de Graduado Escolar), ordenamientos, amiguismos, chivatos (correveidiles) ...

¿Y aquellos que ya son historia, y que fueron exaltados para que ayudaran a Carlos María Isidro? Que inconscientemente embrionó a ese grupo terrorista que cometió desde 1834 vandalismo contra la población militar y civil, por motivos de los fueros abolidos por Fernando VII y prometidos restaurar por su hermano, el que jamás logró cumplir su promesa, y sí, generar una guerra civil entre Maroto (absolutista) y Espartero (liberal), ambos pertenecientes a un mismo ejército, que por discrepancias en algunas de sus ideas, dirigieron la guerra, e incapaces de conceder los Fueros porque la Corte, la Constitución e Isabel II, eran todo un cuerpo, dando por repugnante el solemne día del Convenio de Vergara en 1839, motivo que degeneraran en terrorismo el motín del hermano del rey, y ratificado por las Cortes, la Constitución, la Libertad. Así que, por error, (como yo cometí) asuman sus consecuencias por defender un problema que sólo las Cortes y a la familia borbónica, les es permitido resolver por vía judicial, ya que nadie impide a un padre o a una madre entregar en herencia, salvo que, exista ley orgánica que lo prohiba, y por aquel tiempo se hallaban los liberales en 1830 en camarilla de Fernando VII, logrando el cambio de la ley sucesoria, y gracias a ello, hoy, Juan Carlos I rey de España. ¡Como también es cierto! ¡Que desde que aquellos primeros caballeros franceses que penetraron en España y asentándose en Navarra, acertaron en mil años más tarde, someter el territorio español al yugo borbónico.

¡Y lo mismo! Sucede con ese capricho del príncipe Felipe, porque su consorte no pertenece a ninguna familia real, requisito que debe cumplirse según la Pragmática Sanción de Carlos III que regula los matrimonios de la Familia Real para no perder los derechos de sucesión al trono, ni su familia le retiró su apoyo ni medios. ¿Fue motivo para que don Juan Carlos I no interrumpiese su día de caza para visitar a su primera nieta por la parte de hidalguía de su hijo?. ¿Es un problema más, para que don Juan Carlos I prefiera gobierno liberal antes del conservador?. Creo, que por parte de los conservadores que no pusieron el grito en el cielo, porque el Vaticano no desaprobó o suspendió el segundo matrimonio de Lezticia, alegando que lo civil no es ante los ministros de Dios, y por tal razón, no se inmiscuiese en razones de Estado, que únicamente, compete a las Cortes. ¡Así que, otro Pilatos el juicio del Vaticano!.

¿Saben ustedes lo que significa que en quince veces, se rebautizara un velero con el adjetivo calificativo de "Bribón"?. Pues se lo diré aunque duela oir la verdad, la única verdad posible, es decir, verdad real. Significa: holgazán, pícaro, bellaco, mala persona. ¡Y como sinónimo, que suena más dulce! Perezoso.